Lo femenino en la narrativa gráfica

Los favoritos de la Redacción<br /> La identidad femenina del cómic en mujeres y hombres

10-sep-2009 Manuel Gutiérrez Tejedor

¿El cómic hecho por mujeres es diferente al masculino? ¿Qué distingue que una historia sea hecha por un hombre o una mujer? ¿Realmente existen diferencias?

La identidad femenina en los cómics actualmente es un hecho. Una identidad que va calando en todos los estratos del cómic enriqueciéndolo e influenciando a otros autores. Una personal visión que no entiende de géneros, ni de edades ni de temática. Entonces ¿se puede hablar de identidad femenina plena en la narrativa gráfica? Sí y no.

  • Sí: porque la historia del cómic ha marcado de tal manera al género femenino que es imposible olvidar la segregación existente. De la lucha por paliar estas diferencias y por mostrar historias desde la propia óptica de las mujeres nace la identidad femenina en los cómics. Es imposible olvidar el trabajo de las autoras underground norteamericanas luchando por sus derechos y sobre todo por contar las cosas como ellas lo vivían. Nunca existiría Persépolis si no lo hubiera escrito una mujer.

  • No: porque las diferencias entre autor o autora de cómic es cada vez menor. Las visiones masculinas y femeninas son tan parejas que se hace difícil discernir a quién pertenecen. Quizá no existan identidades y sólo Identidad. Dos claros ejemplos se encuentran en el creador Adrian Tomine, capaz de modelar personajes femeninos protagonistas en sus obras a la altura de Virginia Woolf, o en Daniel Clowes y su famosa Ghost World, con Enid y Rebecca por bandera.
El caso Nananan frente al caso Tomine

Enfrentar el trabajo de Kiriko Nananan al de Adrian Tomine puede parecer, a priori, no muy ortodoxo ya que pertenecen a escuelas y culturas muy diferentes; además su forma de narrar es inversamente proporcional pero en el fondo comparten una idiosincrasia muy similar: cuando sus personajes femeninos toman el protagonismo, la historia no entiende de género, no es femenina ni masculina, sino universal.

Kiriko Nananan

Cada vez que se habla de esta mujer sale a la palestra que es "una de las caras más originales del tebeo hecho por mujeres en Japón, cuya riqueza sigue siendo ampliamente desconocida en Europa" (El amor duele, Ponent Mon).

Tan cierto como que es una de las autoras que más experimenta con la narrativa centrándose, principalmente, en la sexualidad y sentimientos femeninos. Pocos son los casos de personajes masculinos protagonistas en sus obras donde, casi siempre, tienen un papel secundario pero importante para la protagonista de turno.

La juventud es otro tema importante en su obra: la muestra de manera tan realista que es incluso cruel en algunos casos pero siempre con un dibujo limpio, sensible y casi aséptico creando un contraste tan peculiar como reconocible al ver alguna de sus obras.

Su primer trabajo, Hole, apareció en la revista Garo, publicación de contenido underground y experimental. Luego siguieron Heartless Bitch, Painful Love, Kabocha to Mayonnaise y sobre todo, Blue: una historia larga que narra de manera netamente minimalista los entresijos lésbico-amorosos de dos compañeras de instituto.

Nananan es una clara representante de la personal identidad femenina en el cómic actual.

Adrian Tomine

Tomine es "un símbolo de un nuevo modo de entender los tebeos. Unos tebeos que atraen por igual tanto a hombres como a mujeres, que tienen la capacidad de llamar la atención de nuevos lectores [...] y que apelan a un amplio sector del público".

Lector de la gran autora Julie Doucet y estudiante de Literatura (estas dos experiencias marcarán su camino como dibujante de cómics), Tomine empezó publicando historias cortas que le llevaron a tener cierta fama dentro de los círculos alternativos de la escena independiente norteamericana. El chico prodigio, la esperanza de los "gafapastas" para entrar de lleno en el mainstream.

Su obra Hawaiin Getaway es una historia corta que mezcla la ficción con la autobiografía. Y su protagonista es una mujer. Una joven con graves problemas emocionales derivados de sus relaciones familiares. Tomine se parapeta en este personaje para hablar de su vida, pero para cualquiera que no sepa esto, la historia es tan femenina como su protagonista: es imposible discernir, sólo leyendo la historia, si el autor de Hawaiian Getaway es hombre o mujer.

Tomine representa al nuevo autor que abre su prisma para atraer no sólo a mujeres y jóvenes alternativos sino a un gran espectro de lectores potenciales con ganas de leer algo diferente y fresco.

Lo femenino universal

Quizá la identidad femenina -que existe, está demostrado- nació en las mujeres, pero hoy en día pertenece a cualquier creador con la suficiente sensibilidad para ello.

Queda una única duda ¿puede extrapolarse este caso a cualquier ámbito creativo como el cine, las artes plásticas o la literatura? Y aún más ¿a la sociedad en general?

Lastimosamente aún quedan muchas barreras mentales que superar para poder decir que mujeres y hombres han alcanzado la igualdad y que comparten identidades sin complejo alguno. Al menos en el cómic se progresa a pasos agigantados.

El copyright del artículo Lo femenino en la narrativa gráfica, publicado en Comics y Manga pertenece a Manuel Gutiérrez Tejedor. Es necesario el consentimiento expreso de su autor para la publicación o reproducción, parcial o total, a través de medios impresos, online o a través de cualquier otro medio o formato de Lo femenino en la narrativa gráfica.  
Shortcomings, © TOMINE, Adrian Shortcomings
Blue, © NANANAN, Kiriko Blue
Ghost World, © CLOWES, Daniel Ghost World
The New Yorker, © TOMINE, Adrian The New Yorker
   
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